La HOAC promueve el cumplimiento de la Agenda 2030

La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de las diócesis de Orihuela-Alicante, Segorbe-Castellón y Valencia están promoviendo mociones en los ayuntamientos para instar al cumplimiento de los compromisos laborales de la Agenda 2030, los objetivos de desarrollo humano acordados en el seno de Naciones Unidas, y en favor del trabajo decente. La incidencia política que se persigue es resultado de la campaña «Trabajo digno para una sociedad decente».

Desde la aprobación de la Agenda 2030, en septiembre 2015, hasta hace escasamente unos meses, el Gobierno de España no había dado ningún paso para cumplir sus compromisos internacionales en esta materia. Recientemente, se han planteado tres medidas: un Plan Director sobre Trabajo Decente (2018-2020), que entre otras cosas busca detectar bolsas de fraude; un proyecto contra la pobreza infantil y un Plan de Empleo Juvenil. Son medidas paliativas, bien intencionadas, que en ningún caso podrán atajar las causas de fondo de los tres fenómenos que se quieren corregir.

Con las mociones en los ayuntamientos, la HOAC persigue una doble finalidad: exigir a las instituciones del Estado que cumplan con su función de servicio al bien común y el cumplimento de los compromisos de la Agenda 2030, contraídos por los representantes y autoridades políticas.

Aunque la Agenda 2030 contiene 17 objetivos, la cuestión del trabajo, reflejada en el número 8, «Trabajo decente y crecimiento económico», reviste una importancia crucial por su impacto en otras metas, como el propio desarrollo, la reducción del hambre, la pobreza y las desigualdades y en la sostenibilidad de la producción.

El sindicalismo internacional, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), numerosas entidades de la sociedad civil, responsables gubernamentales de empleo, economía o medioambiente conscientes de los retos mundiales y representantes de las tradiciones religiosas han unido sus voces para exigir el cumplimiento de los compromisos que se derivan de la agenda de desarrollo acordada por la comunidad internacional.

En Europa, la Comisión Asuntos Sociales de las Conferencias Episcopales de Pastoral Social (COMECE), acaba de hacer público una reflexión sobre el futuro del trabajo, que ha contado con la participación del Movimiento de Trabajadores Cristianos de Europa (MTCE), en el que apuestan por el trabajo «decente», «sostenible», «participativo» e «inclusivo». En España, la iniciativa Iglesia por el trabajo decente, junto con el centenar de entidades adheridas, viene trabajando en la misma dirección.

Para la HOAC, esta acción de incidencia política es la respuesta a su «ser misión evangelizadora en el mundo obrero y del trabajo», en palabras del responsable de compromiso en la diócesis de Orihuela-Alicante, Luis Ortega, además de «respuesta a nuestra doble fidelidad, tanto hacia las condiciones de vida y de trabajo de nuestros prójimos como a Jesucristo en la Iglesia».

De hecho, la moción que llega a los plenos municipales tiene sus fundamentos en los pilares que fundamentan el compromiso político cristiano: «el Evangelio, que nos exige ser servidores de los empobrecidos; la Doctrina Social de la Iglesia, que nos emplaza a una acción que respete la supremacía del trabajo sobre el capital y de la sociedad sobre el Estado; y la construcción del bien común», explica Ortega.

Aclara Ortega que la HOAC pide un compromiso de los poderes públicos, coincidiendo con el objetivo 8 de la Agenda 2030, en favor de «los parados de larga duración, mayores de 45 años, jóvenes sin futuro, trabajadores y trabajadoras precarios con escasos derechos y salarios por debajo del Salario Mínimo Interprofesional, las mujeres y migrantes, los rostros más visibles de esta precariedad» y «destinatarios preferentes de la acción evangelizadora» de este movimiento de Acción Católica especializada.

Este paso dado por la HOAC es también, comenta Ortega, «una manera de hacer patente la cercanía y el modo de acompañamiento a las personas que sufren empobrecimiento y exclusión», así como «un toque de atención para que las relaciones Estado-sociedad se vayan recomponiendo, así como ir generando cambios de conciencia en el mundo del trabajo, que nos permita ser dueños de nuestro destino. Esto lo queremos compartir con otras realidades eclesiales y sociales».

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