Si las trabajadoras del hogar pararan ¿qué pasaría?

La Plataforma Iglesia por el Trabajo Decente de Málaga celebra el 9 de marzo un acto en defensa de la mujer trabajadora del hogar.

Ana Medina | Diócesis de Málaga (pdf)

«Cuando trabajas de interna no tienes tiempo de participar en recursos laborales ni de relacionarte con otras personas. Un día a la semana descansas y los otros seis estás 24 horas al día cuidando, limpiando y protegiendo todo un hogar», cuenta Vilma. En 2007 llegó a España dejando en Colombia a su madre y a su hija de 17 años. Su sueño era trabajar unos años, ahorrar y poder comprar una casa en Colombia para poder «dar un futuro a su familia». Pero lo que iba a ser un proyecto vital temporal se truncó y sus expectativas no se han hecho realidad 12 años después. Empezó trabajando en el servicio doméstico y ha dedicado este tiempo a cuidar a mayores y atender el cuidado del hogar, en régimen de interna y también como empleada externa. En la mayoría de estos trabajos, la relación laboral no estaba regularizada, su salario era precario y no tenía derecho a desempleo. Sin embargo, ha seguido luchando por salir adelante. «Cuando trabajas para mantener dos familias, la de aquí y la de Colombia, no tienes mucho tiempo para otras cosas, ni tampoco la oportunidad de realizar actividades que mejoren tu situación profesional», confiesa.

El 9 de marzo a las 18.00 horas, la Casa de las Religiosas de María Inmaculada, en calle Victoria, 72, acogerá la celebración de un acto que contará con el testimonio de varias mujeres que, como Vilma, trabajan en el servicio doméstico, un ámbito en el que se vulneran numerosos derechos fundamentales. En este encuentro intervendrá Laura Guillén Ramón, religiosa Sierva de San José que, siguiendo el carisma de su congregación, lleva trabajando en este ámbito desde la década de los ochenta, llegando incluso a trabajar en empleo doméstico para conocerlo desde dentro. «Nuestra fundadora, Bonifacia Rodríguez, fue una luchadora por los derechos de la mujer que, en el siglo XIX, empezó por defender a las que venían del campo a las ciudades para trabajar», cuenta. «Desde mi compromiso cristiano y como sierva de San José es algo que llevo hasta el tuétano. Tengo que intentar cambiar esta realidad», dice. En su lucha, Laura comparte camino con la Hermandad Obrera de Acción Católica, las Hijas de María Inmaculada y otras comunidades eclesiales, pero también con asociaciones civiles como Málaga Acoge, para defenderlas y concienciar a los empleadores. «Es importante considerar a la trabajadora del hogar como una trabajadora más y que le sean reconocidos sus derechos, porque actualmente los tiene muy recortados: no tiene derecho a desempleo, no cotiza en relación al salario, en muchos casos no se le asegura, se le explota y se le paga por debajo de lo que es justo. Si a ser mujer y trabajadora del hogar, le sumamos el ser inmigrante, la discriminación aumenta. Como creyentes no podemos favorecer esto. Debemos valorarlas y considerarlas, porque si ellas pararan un día ¿qué pasaría en nuestro país?», concluye.

El caso de Vilma lo demuestra. Como ella misma cuenta, «son muchas las ocasiones que, en los momentos de desempleo, te angustias más al saber que tienes que hablar con tu familia y decirles que este mes no vas a poder ayudarles económicamente porque ni tú misma te sostienes».

Falta de compromiso oficial

Es una de las muchas historias reales que pasan por las manos de Laura, quien cada vez tiene menos confianza en las administraciones, que no acaban de comprometerse para solucionar las irregularidades en este sector. «España no ha ratificado el convenio 189 de la OIT sobre este sector, y retrasa hasta 2024 la equiparación del sistema de cotización de este sector al régimen general de la Seguridad Social -explica Laura. Pasa un gobierno, y luego otro, y todo sigue igual. Parece que este tema no interesa», denuncia.

La Iglesia católica de Málaga hace suya esta lucha. En la manifestación del 8 de marzo, Laura estará con las trabajadoras del hogar y muchos otros cristianos defendiendo, con una pancarta, los derechos de las mujeres empleadas del hogar. «La Iglesia debe ser una voz fuerte para denunciar todas estas injusticias, abrir los ojos a la sociedad y exigir plenos derechos para la trabajadora del hogar», dice Laura. No están solas. No en vano, esta efeméride ha sido elegida por la misma Diócesis de Málaga para ser incorporada a la agenda de las comunidades cristianas siguiendo las indicaciones de las Prioridades Pastorales para este curso. En palabras del vicario general Antonio Coronado, «incorporar estas fechas a las celebraciones de nuestras comunidades persigue el fin de reflexionar y orar por estas iniciativas que trabajan por un mundo más justo y fraternal».

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